Entrevista con Antonio López Piña

Hablamos con Antonio López, autor de C.I. un libro compuesto de 5 piezas teatrales breves que ahora se publica en Euskera, con traducción de Maialen Fernandez. La obra se presenta con motivo de la 60 edición de la Feria de Durango.


Antonio López Piña: Muchas gracias. Antes de nada (no sé si esto es pertinente aquí, pero lo digo igualmente) quiero daros las gracias por vuestro interés en la obra y por el enorme trabajo que habéis hecho en tan poco tiempo. Quiero decir también que me siento muy orgulloso y muy afortunado de haber sido objeto nada menos que de una traducción al euskera. Solo puedo daros las gracias y mandaros un fortísimo abrazo.


Berez Haziku: Llama la atención cómo en 5 breves piezas y además de fácil lectura, consigues plantear cuestiones de interés en torno a tantos temas y lo has hecho con un guiño histórico a diferentes estilos y corrientes del texto dramático, como el drama clásico o el teatro del absurdo.

A.L.P.: Sí, me interesaba aprovechar cada cuadro para intentar exponer una manera diferente de contar la historia. Antes de abordar la escritura de cada cuadro me propuse homenajear (humildemente) a autores que me han hecho disfrutar mucho, como Sófocles, Calderón, Francisco Arrabal, Ionesco, Buero Vallejo o Albert Camus, y también aprovechar sus estilos y sus mecanismos para orientar la situación.

Berez Haziku: La obra es toda ella una reflexión, oportuna y muy necesaria hoy en día, a muchos temas: la guerra en relación el poder, la irracionalidad, la intolerancia, la xenofobia,.. y algo que podría, en principio requeriría, densidad, complejidad o rigor, lo haces con brevedad, en una lectura fácil, brevedad y hasta con humor.


A.L.P.: Muchas gracias. La obra está escrita con la intención de complementar las clases de Teoría política que daba a los chavales. Quería que sirviera como un apoyo más que como un fardo, un alivio de clase en lugar de “otra lectura más”, así que me tenía que aplicar para que la cosa fuera ágil y con algo de misterio.

Berez Haziku: Por las características anteriores, C.I. es un texto idóneo para trabajar en el aula la literatura y sus géneros, comprensión lectora y la reflexiona ética y política y tu, como profesor, lo has puesto en práctica. ¿Es recuperable la literatura y el pensamiento critico en estos malos tiempos de las redes sociales, el poder de la imagen y la pensamiento corto?

A.L.P.: Tengo que decir que las veces que las he puesto en práctica, que han sido unas cuantas, lo he hecho entregándoles a los estudiantes un PDF o unas copias editadas de modo que el nombre del autor que aparece nunca es el mío. Si el objetivo del texto es alimentar la reflexión y la libertad de expresión, no parece muy coherente coartarla haciéndoles saber que están hablando de una obra de su propio profesor. Creo que la reflexión, como el dibujo o las matemáticas, son disciplinas que hay que enseñar a desarrollar. Reflexionar significa ser capaz de definir términos y relacionarlos de manera lógica entre sí. Los chavales se apasionan cuando las reglas del juego son más complicadas que meramente “dar su opinión”. He comprobado que se sienten orgullosos y más inteligentes cuando se dan cuenta de que saben emplear de forma pertinente en sus argumentaciones términos como “legitimidad”, “antropología positiva”, “reparación”, “justicia redistributiva” o la “eudaimonia” aristotélica. Tenemos que exigirles esa posibilidad, pero acompañándoles en el camino con poca mística y buenas clases que impliquen lectura reflexiva, responsabilidad y esfuerzo.

Berez Haziku: Dentro de todos los géneros literarios, tú has escogido la literatura dramática como medio de expresión artística. ¿Qué te ofrece el teatro que no te da otros géneros?

A.L.P.: El teatro da efectividad y verdad. Los personajes se expresan directamente y sus mensajes no están mediados por la figura de un narrador. En estas obras además he intentado crear unos diálogos muy directos donde apenas hay acotaciones de carácter o interpretación y las situaciones las tiene que cerrar y completar el lector con su imaginación. Pensaba en la necesidad de inmediatez para un público como los estudiantes de secundaria que seguramente ha leído novela o relatos, pero quizá no tanto teatro.

Berez Haziku: Asumiendo, como decíamos arriba, que el teatro es un aliado para la educación y la transformación social, ¿crees que el teatro está esta suficientemente presente en las aulas?

A.L.P.: Los planes de estudio incluyen ciertas obras clásicas del teatro del siglo XX español, pero creo que el teatro contemporáneo es como la historia reciente, nunca entra en el temario. Hay excepciones, por supuesto, como el proyecto de Teatro en la escuela que el dramaturgo y profesor José Aurelio Martín Rodríguez ha llevado a cabo durante muchos años en institutos de secundaria de Andalucía.

Berez Haziku: Y la pregunta obligada, ¿cómo es para un autor no euskaldun ver su obra traducida al euskera? ¿Cómo de importante crees que es, también como valor simbólico, que te puedan leer en otros idiomas?


A.L.P.: Para mí es un enorme honor ver esta obra traducida al euskera. Un idioma no es importante solo por la cantidad de hablantes con los que cuenta, sino sobre todo por ser el vehículo de expresión de una cultura, de sus peculiaridades, de sus matices. Una obra gana en cada traducción y yo estoy muy contento y muy agradecido a la traductora y a los editores por haberla incorporado al acervo cultural vasco. Muchas gracias.

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